Cristina de Middel, recoconida y multipremiada fotógrafa que ha redefinido la manera de entender la fotografía documental, comparte con ECOS de Soto su perspectiva de la ficción como herramienta para deconstruir la verdad.
¿Cómo surge esa pasión por la fotografía?
Yo tenía la combinación de ser una persona tímida pero también curiosa. Me moría por saber y quería preguntar, pero no me atrevía. Cuando cargué una cámara, se abrieron todas las puertas porque la gente reconoce que eres fotógrafo, tienes la excusa perfecta para estar allí. Reconocí en la cámara la excusa para mi curiosidad.
Descubrí lo fácil que era estar en el mundo y poder hacer todas las preguntas que quería cuando llevaba la cámara, que enseguida se convirtió en una extensión de mi brazo. Para mí, es la excusa perfecta. Podía entrar a las áreas mas marginalizadas, en las barriadas. Si iba con una cámara, podía.
¿Cuál es su fuente de inspiración para hacer tu trabajo?
Casi siempre viene de la necesidad de dar mi opinión, y la necesidad de dar mi opinión viene de la frustración de escuchar la opinión de otros. Suele venir muchas veces tras oír una opinión, ver un artículo o noticia y no estar a de acuerdo. Casi siempre viene de no estar de acuerdo. Decir: bueno, para nada estoy de acuerdo; pero en lugar de polemizar en redes en medio del barro, lo cual no sirve para nada, digo: voy a hacer una pieza, un proyecto que articule con el lenguaje que se me da mejor, que es la imagen, mi opinión.
Para Cristina, ¿Qué es la realidad y qué es la verdad?
La realidad es lo que ven tus ojos, lo que experimentan tus sentidos. La verdad es lo que tu cerebro, tu mente, piensa. La realidad no es igual a la verdad, igual que la ficción no es igual a la mentira. La verdad es una opinión, es una construcción. Se basa en la fe. La realidad es lo que ven tus ojos, lo que tocas. La realidad va en el plano físico. La verdad va en el plano filosófico, incluso teológico.
La cámara hace el puente entre lo físico y lo metafísico, lo conceptual que es la verdad. En ese sentido es un falso amigo porque captura la realidad y la gente se cree que es verdad. Por ejemplo, si tú quieres saber cómo era la Rusia de finales del s. XIX, puedes revisar los anales todos los datos que hay, o, te les a Dostoievski que es ficción, pero al leerlo, entenderás cómo era la realidad de la sociedad rusa de esa época.
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En sus composiciones, ¿Dónde traza la línea entre la decisión artística de excluir o incluir elementos y la responsabilidad de no alterar la realidad o la verdad que pretende registrar?
Eso dependerá del “para qué” es la fotografía, es una especie de contrato. Cuando trabajas para un periódico, firmas un contrato de que serás periodista, y para ser periodista, tienes unos estándares que tienes que respetar. Aunque no haya un juramento hipocrático, como el que siguen los médicos, que están obligados moralmente a hacer la mejor praxis para mejorar la salud de sus pacientes; los periodistas, también en teoría, deberían ayudar a la sociedad a entender mejor el mundo en el que viven a través de las noticias, imparciales, neutrales. Con esos estándares deberían ir las fotografías destinadas a prensa.
En todo lo demás, hay plena libertad. Dependerá de dónde irá a parar esa imagen y cómo se prevé que será consumida: como verdad o no. Es la responsabilidad del fotógrafo decirlo.
¿Cree que la fotografía ‘real’ se pierde en el momento en que el espectador proyecta su propia realidad sobre su obra, o es esa proyección lo que finalmente hace que la imagen sea verdadera?
La foto nunca será real. Siempre será una opinión, una opinión contrastada.
Una opinión en el contexto de una verdad, y que corresponda con la realidad, pero la decisión del momento, la luz, la composición y lo que aparezca en ella, es totalmente del fotógrafo.
No puedes asimilar una foto con verdad, puedes asimilarla con realidad y con opinión.
El fotógrafo puede ser lo que le pidan. Fotos para ilustrar una verdad, una opinión contrastada o una realidad. Todo depende del uso que se la haga de él.
¿Considera que la fotografía tiene la capacidad de guiar al hombre hacia la libertad?
La fotografía no es solo una herramienta de comunicación, es también una herramienta de “expresión” y eso significa “sacar la presión” que se lleva por dentro. La necesidad de sacar una presión interna y en ese sentido, aunque no dé una libertad física, si puede ser una libertad interior, al sacar lo que llevas dentro te sientes libre, comprendido, arropado. La fotografía es una herramienta de liberación.
Por último, ¿Qué aconsejaría a los internos que desean explorar el mundo de la fotografía y la composición?
En una primera fase, al igual que la alfabetización donde se debe saber leer para poder escribir, antes de hacer fotografía, hay que consumir conscientemente mucha fotografía para poder desarrollar un juicio crítico. Fotografías hay por todas partes, hay muchísimos libros en los que hay fotografía. Empezar a ser lector de fotografías antes de ser creados de fotografías es un buen comienzo.
