papa

Entrevista con Laura Delgado,
autora del cuento: “¿Dónde está papá?
Por: Napoleón Grant

Hablar con los hijos sobre la prisión es un tema delicado y complejo. Laura Delgado, autora del libro ¿Dónde está papá? comparte valiosas ideas y consejos a la hora de tener esta conversación con los niños.


¿Qué consejo les daría a los padres para que puedan mantenerse cercanos a sus hijos?


Creo que lo más importante es no perder la conciencia de que uno sigue siendo padre cuando entra en prisión. Uno no es preso, uno está preso. Pero, sigue siendo padre y lo será siempre. Eso implica asumir la responsabilidad que eso conlleva y poder seguir manteniendo el vínculo con su familia. Hacer llamadas, escribir, seguir sintiéndose imprescindibles, porque lo son. A veces, se cree que se está completa- mente impotente dentro y entonces se posterga ese involucramiento para el momento de la salida. No debería ser así. Es importante no dejar de estar en ningún momento.


¿El tiempo de ausencia se puede sanar o recuperar?


Totalmente. Incluso, el tiempo en prisión no tiene por qué ser un tiempo de ausencia. A raíz de entrar en prisión lo que cambia es la manera de relacionarse con su entorno. Hay hombres que en la calle tenían relaciones superficiales con sus hijos, muchas veces “estando sin estar presentes” y una vez en prisión, empiezan a relacionarse desde otra dimensión. No se trata de recuperar el tiempo que se está en prisión, sino que se debe aprovecharlo y aprender a relacionarse según obliga la situación.


¿A partir de qué edad se puede abordar este tema con los hijos?


Los niños, desde los 3 años, por causa de los programas, películas y series, tienen ya una noción de lo que es una cárcel. Sin embargo, la mayoría de las veces la cárcel puede ser estigmatizada como un lugar hostil, violento y peligroso donde se encierra a las personas malas. Por eso, es importante ayudarles a en- tender cómo es realmente una prisión y, sobre todo, explicarles que el cometer errores no convierte a su padre en un hombre malo. No existe un momento específico para abordar este tema con los hijos, hay quienes deciden esperar a la adolescencia, quienes prefieren nunca contarlo y quienes lo abordan al momento. Todas las decisiones son respetables, pero se debe de confiar en que los hijos tendrán la capacidad de asimilarlo si se les explica con claridad y se les acompaña, fomentando el amor y el respeto. Es muy importante que el niño entienda que su padre no le ha abandonado, que no ha dejado de quererlo, que no ha elegido no estar a su lado y, muy importante, que no está preso por culpa del niño.

¿Es prudente mentirles a los hijos?


La mentira es una herramienta que se utiliza con el objetivo de proteger a los seres queridos de una realidad agobiante o que se cree, no serán capaces de aceptar, asimilar o perdonar. Las personas mienten porque tienen miedo a ser rechazadas, a que sus familiares dejen de quererlos, que les repudien, se avergüencen de ellos y les pierdan el res- peto. Rara vez se miente para lastimar, sino todo lo contrario, para proteger a las personas amadas de una herida. Sin embargo, aunque este pensamiento funcione a corto plazo, retrasar la realidad puede hacer sentir al niño engañado y traicionado.
Por ejemplo, es común decirles a los hijos que el padre está trabajando, pero el hijo podría llegar a suponer que, para el padre, el trabajo es más importante y valioso que el estar presente. Además, los niños perciben que otros padres en su entorno que también trabajan, si están presentes en la vida de sus hijos, lo cual los puede llevar a conjeturas erróneas que afectan su autoestima y les hacen sentir abandonados. Entre más certeramente se converse con el niño, el asumirá menos cosas. La falta de información, en niños y adultos, genera ansiedad e incertidumbre que suele llenarse inconscientemente con suposiciones erradas.


¿Cómo asumir la posibilidad de que un niño sea estigmatizado por tener un padre preso?


Lo importante es afianzar el vínculo con el niño. El niño podría escuchar de otros que su padre es mala persona, que está preso por hacer “A” o “B”, por eso hay que anticipar y preparar al niño para dichas situaciones. Darle a entender que por más que se diga en el exterior, lo importante es lo que el niño sabe de su padre. El padre debe demostrarle a su hijo que no es mala persona, que puede quererlo y respetarlo. Los padres deben preparar al niño para un posible ambiente hostil y sobre todo, invitarle a que cuente sus experiencias y emociones. A veces, el niño puede reservarse el expresar sus sentimientos, incluso reprimir el deseo de reclamarle a su padre. Por eso es importante tener una relación lo suficientemente sólida y sincera para que el niño sienta confianza y seguridad para transmitirlo y sobrellevarlo.