“Menos mal que ayer compré papel higiénico”, decía un interno al mirar la nueva lista de precios del economato, mientras otro comentaba que definitivamente la inflación había llegado a Soto del Real.

La inflación es un aumento generalizado y sostenido de los precios. Al ser un aumento generalizado no es de extrañar que ese aumento también se aprecie en los bienes que podemos adquirir en prisión y al ser sostenido es de esperar que en el futuro continúen subiendo. Debemos tener en cuenta que el problema no es precisamente que los precios suban, de hecho, es recomendable que esto pase, siempre y cuando esta subida de precios este alineada a los criterios establecidos por los bancos centrales, los cuáles recomiendan una inflación de entre el 2% y el 3% anual. En el año 2022 la inflación en España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha sido del 5,7%. En el mes de enero la inflación subió hasta el 5,9%. Se estima que en el 2023 la inflación en España será del 4% y en el 2024 del 2,1%.

La subida de precios se ha notado bastante.
En Soto del Real la subida de precios se ha venido dando con regularidad, sin embargo, la nueva lista de precios que se publicó en los primeros días de este año es la que más críticas ha recibido por parte de los internos. Comparando esta nueva lista con la lista de marzo del 2022, se puede apreciar que los precios de media han aumentado en el transcurso de un año un 22%. Cabe mencionar que en España el 32,5% de las 199 subclases de productos incluidos en el IPC presentan ya una inflación de doble dígito.

El 20% de los productos vendidos en el economato ha subido su precio en más del 30%. Los alimentos son los productos que más han subido en prisión. La leche encabeza la lista, hoy es un 96% más cara que hace un año; seguida de la caballa (+81%), los calamares (+74%), la sal (+54), el aceite de oliva (+51%), la avena (+34%) y el jamón curado (+32%). No se quedan atrás los productos de papelería. El paquete de folios A4 ha subido un 110%; las servilletas un 68% y el papel higiénico un 51%. El café, el agua y la cerveza sin alcohol, los tres productos más consumidos en prisión, han incrementado su precio en un 33%, 57% y 3% respectivamente.

Una gran subida. Muchos internos han visto como cada vez pueden comprar menos productos por el
incremento de precios.

La cesta de la compra ha variado.
Ante esta subida, muchos internos han tenido que cambiar sus hábitos de consumo y otros han tenido que pedir a sus familiares que incrementen su apoyo y esfuerzo económico. El aumento no solo afecta a productos que podríamos clasificar como de lujo, por esa razón los más afectados indudablemente son los que menos tienen, por ejemplo, hay internos que tienen limitado el saldo de su tarjeta de peculio en 10 euros a la semana porque no pueden gastar más. Algunos internos que mantenían su tarjeta con un límite de aproximadamente 35 euros a la semana han tenido que incrementar ese límite a 50 euros para poder llegar al fin de semana con algunos euros.

Los internos con más poder adquisitivo también se encuentran con un problema porque el límite máximo de la tarjeta de peculio no ha variado, sigue siendo de 100 euros a la semana. Teniendo en cuenta a estos últimos, tal vez sería bueno que la administración evalué el aumento del límite máximo que se asigna semanalmente en la tarjeta de peculio.

En prisión no circula dinero. Para adquirir los bienes, el centro penitenciario entrega a cada interno una tarjeta de plástico con banda magnética similar a la tarjeta de un banco. Con esa tarjeta se pueden comprar productos en el economato. El saldo de la tarjeta se actualiza semanalmente descontando el importe de la cuenta de peculio. En Soto del Real dicha actualización se realiza todos los martes. El importe máximo que se ingresa en la tarjeta es de 100 euros pero cada interno puede limitar ese importe a una cantidad menor si desea controlar mejor sus gastos.

César Amaru

Redactor de Ecos de Soto.