La unidad canina fue una iniciativa pionera puesta en marcha en Burgos por el actual director de
Madrid-V, Luis Carlos Antón y que poco a poco se ha ido expandiendo a otras prisiones con grandes éxitos para la detección de sustancias prohibidas. El método usado con los perros, el llamado marcaje lapa, se caracteriza por usar métodos no invasivos hacia la intimidad de las personas con perros adiestrados por funcionarios de Instituciones Penitenciarias y formados por Instructores de la Policía Municipal de Burgos. En su trabajo, los perros trabajan en jornadas de 20 minutos y 30 de descanso para no estresar al animal, en los que se analizan las diversas dependencias de la prisión (comunicaciones, paquetes, lugares de trabajos, avisos de funcionarios…).

Actualmente hay 40 perros operativos en España que han sido donados o recuperados de diversos Centros de Acogida animal, donde los instructores acuden y les efectúan las pruebas para comprobar que pueden ser válidos en el trabajo. Todos los animales viven con el guía y su familia.

Incautación detectada por la unidad canina de Madrid-V a un interno a la vuelta de un permiso.