procesión en el C.P. Soto del Real

La última Semana Santa en Soto Del Real se vivió de una forma distinta, la capellanía católica organizó los actos necesarios para vivir los actos litúrgicos como si se estuviese en la calle.

El Jueves Santo, como en años anteriores, se contó con la visita del Arzobispo de Madrid el Cardenal Don Carlos Osoro. En la celebración de la misa hizo el rito del lavatorio de pies a 12 internos y dejó, como acostumbra, su cariño y afecto.

El Viernes Santo el Capellán Paulino Alonso realizó la celebración del Vía Crucis y contó con la asistencia del párroco de Colmenar Viejo y la colaboración de los hermanos de la Cofradía del Nazareno de la misma población, así como con la presencia de voluntarios de la capellanía. Lo más resaltante del acto fue que por primera vez, después de 27 años desde la inauguración del Centro, se realizó una procesión dentro de la prisión. Las expectativas por parte de los internos y de los funcionarios que asistieron a la celebración fueron diversas. Sin embargo, la carta (líneas abajo) que la redacción de Ecos de Soto recibió de un interno del módulo 4 dejó una impresión muy bonita de lo que significa para muchos este tipo de actos.

Me llamo José, les escribo porque quiero contarles mi experiencia en estos días en prisión. Es la primera vez que entro a prisión y llevo un poco más de un mes. Tome la mala decisión de venir a España con una maleta por necesidad. Desde el momento de mi detención todo ha sido horrible, no he podido dormir, he pasado muchas noches pensando en cuando volveré a ver a mis hijos y mi esposa. Ahora estoy en el módulo 4, un día vino el padre Paulino, no sabía quién era y que hacía. Un compañero me dijo que él daba las misas los domingos y si quería asistir tenía que apuntarme con él. Eso hice y el domingo de Ramos ya pude salir del módulo para ir a misa. No me imaginaba como sería una misa en prisión, pero ese día regresé al módulo con esperanza.

El jueves Santo avisaron en el módulo a eso de las 11:00 de la mañana que podían salir los que querían ir a misa. Así que dejé de jugar el parchís y salí con mis compañeros. Solo al llegar note que era una celebración distinta al del domingo pasado. Había mucha gente y no solo participaban internos, sino que vi algunos funcionarios. Mi mayor sorpresa fue que la persona que dirigió la misa fue un cardenal. Luego ya supe que era el Cardenal Carlos Osoro porque lo pude ver en televisión. Ese día lo que más me sorprendió fue el rito de lavatorio de pies, porque el mismo Cardenal fue quien lo realizó a algunos internos.

Viernes Santo

Al finalizar la misa el Padre Paulino dijo que este año el Viernes Santo iba a ser distinto y que habría una procesión. Para mí todo era distinto porque nunca he estado preso y realmente hace mucho tiempo que no participaba en este tipo de actividades. Pero estaba seguro de que asistiría.

Al siguiente día, que ya era Viernes Santo, a las 10:30 de la mañana nos llamaron para ir a la celebración del Vía Crucis, en esta ocasión también vi a varias personas que no eran internos. Cuando finalizó el vía crucis regresamos al módulo. Del vía Crucis me he quedado con dos frases que me impactaron mucho y que están en las hojas que nos dieron para seguir el Vía Crucis: Jesús, yo también espero en silencio mi libertad, como tu esperaste tres días la Resurrección y Mi recuerdo ha volado a través de las rejas, Señor hasta mi hogar, hasta los míos. Y a pesar de la distancia y del tiempo mi corazón está unido a ellos. Consuélales Tú Jesús.

Ya estando en el módulo, en un momento empecé a escuchar un sonido como de marcha que venía de afuera y que se iba acercando y al poco tiempo nos avisaron que quienes querían salir a participar de la procesión podían hacerlo. Salí y al ver la cruz, a los cargadores y a los músicos, y mientras escuchaba hablar al Padre Paulino no pude evitar recordar mi niñez.

La familia de mi papa era muy católica y de niño yo siempre había participado en procesiones y a veces la casa de mi abuela había sido elegida como una estación, pero nunca había sentido lo que sentí ese viernes, solo cerré los ojos y era otra vez un niño asistiendo a una procesión con mi papá, mis tías y mi abuela. Hasta pude recordar los olores de aquel entonces. Fue algo que no puedo describir. Luego de que se rezó el Padre Nuestro, cantaron una Saeta, nunca había escuchado ese tipo de música, pero me gustó mucho.

El Domingo de Resurrección

El Domingo de Resurrección volví a misa y estoy seguro que volveré a ir todos los domingos. Como les comenté yo no conozco nada de España, la voy conociendo por alguna noticia o por lo que me cuentan mis compañeros. A mi me han dicho que es la primera vez que se hace una procesión en prisión. Solo esperaría que se repita siempre. En mi país ya no iba a misa, pero yo estoy bautizado, hice mi primera comunión cuando estaba en el colegio que se llamaba Cristo Rey, hice la confirmación y hasta me casé por lo religioso. No sé de donde me viene un recuerdo, talvez me lo enseño mi familia o lo aprendí en mi colegio, pero ahora puedo entender porque se dice que la Semana Santa es la fiesta central del cristianismo.

Carta de un interno del módulo 4.

César Amaru

Redactor de Ecos de Soto.