Estoico

La respuesta, digo, es: Estoicismo.
Texto Napoleón Grant

La primera noche en una celda es, definitivamente, uno de los momentos más solitarios, inciertos y oscuros en la vida de un hombre.


Los pensamientos se vuelven incesantes, los minutos pasan como horas, hay tristeza, remordimiento, enojo y desesperación. El pasado tan lejano, el futuro tan incierto y el presente tan complicado.


Vueltas en el patio, rutinas que no acaban, comida que se repite, los días parecen interminables y lo único variado son las pesadillas. Se esperan noticias, se espera la visita del abogado, todo parece ir tan lento, en todo hay que ser pacientes.


Esa es la vida de un preso. Sin embargo, el tiempo en prisión también puede convertirse en un tiempo de reflexión, de introspección y algo sorprendente: de crecimiento.


¿Qué es el estoicismo?


Es una corriente filosófica a la que grandes sabios, reyes y hombres de la historia se han alineado, todos ellos con un punto en común: tuvieron momentos de intenso dolor en su vida. El estoicismo busca el dominio de uno mismo, el sometimiento de las aflicciones, agobios y frustraciones, no para eliminarlos, sino para encausarlos: Como el fuego que devora cualquier cosa que le arrojen para elevarse más alto.


El estoico entiende que por encima de las circunstancias está nuestra voluntad y que los acontecimientos no nos hacen lo que somos, solo demuestran nuestra verdadera naturaleza. En un mundo plagado de infortunios, injusticias, traiciones, abusos y pesares, los estoicos asumen una actitud responsable de sus propios actos, pensamientos y emociones, pues solo desde ahí lograrán forjar su carácter y ser útiles al mundo. Esto no significa ser ciegos o negar la realidad, tampoco mostrar un entusiasmo falso o una despreocupación irresponsable. No, significa afrontar la vida y las circunstancias dominando nuestras emociones y la forma de percibir lo que ocurre. En todo hay propósito, porque yo le doy propósito.

10 máximas


En su libro, Meditaciones, Marco Aurelio expone algunas máximas estoicas, de las cuales se comparten diez a continuación:
I-Todo lo que producen las estaciones de la vida es, para ti, el fruto adecuado.
II-Todo lo que te acontece puedes soportarlo. Sopórtalo. Estás capacitado por Naturaleza.
III-No imagines las cosas ausentes como ya presentes; antes bien, selecciona entre las presentes las más favorables.
IV-El hombre mejora y se hace merecedor de elogio si utiliza correctamente las adversidades.
V-Propio del hombre es amar, incluso a los que tropiezan, y eso se consigue al pensar que son tus semejantes.
VI-Si eso no te ha hecho peor hombre, entonces no te ha hecho daño.
VII– ¿Cuál es ahora mismo tu sentimiento?, ¿miedo, a qué?, ¿resentimiento, por quién? ¿ambición, de qué? ¿Te es útil?
VIII– Concédete el derecho de retirarte en ti mismo y recuperarte.
IX-Nada puede impedirte vivir dentro de los límites que tu propia razón imponga.
X-Céntrate en ti mismo. Conserva la calma. Borra ahora la imaginación. Ama.


Cuando se entiende que el tiempo en prisión es un proceso y no un final, se puede obtener el mayor crecimiento posible. La cárcel no es sólo un lugar de espera y condena, también puede ser un refugio, una oportunidad para encontrarse con uno mismo, desarrollar paciencia, fortaleza, esperanza y conciencia.


Conocer el pensamiento estoico te dará las herramientas para ver esta etapa de forma diferente. El tiempo y vida en prisión pasa igual para todos, pero no para todos pasará igual. Las noches serán aún inciertas, las comidas seguirán siendo iguales, las rutinas las mismas, pero tú serás otro, o mejor dicho, serás la mejor versión de ti mismo.