Okuda es sin duda el artista urbano español más reconocido a nivel internacional debido a su inconfundible y peculiar lenguaje iconográfico. Estructuras geométricas se combinan con estampados de colores para representar el conflicto entre pasado y el presente, los problemas de la sociedad o el mismo existencialismo. Además es parte activa en grandes proyectos sociales.
Entre sus obras cabe destacar: Infinite Cantabria, el primer faro en ser intervenido artísticamente; Entre dos universos, mural de grandes dimensiones en la estación de metro Paco de Lucia (Madrid); Equilibrio Universal, una falla de grandes dimensiones para el Ayuntamiento de Valencia o la Iglesia Internacional del Cannabis, una iglesia en Denver (EEUU).
Tras su paso por el C.P. Madrid V, charlamos sobre su recorrido, sus obras y su persona.

¿Nos podrías contar un poco tus inicios y evolución?
Desde muy pequeño estaba siempre pintando y eso hizo que me mudara de Cantabria a Madrid, en donde empecé a estudiar Bellas Artes en la Universidad Complutense. Este cambió me permitió tener un escaparate mucho mayor y conocer a mucha gente del mundillo. No iba mucho a clase porque me pasaba el tiempo con mis amigos pintando en la calle, trenes, lugares abandonados y todo tipo de murales. Fui a clase lo justo para aprobar y dar el diploma a mi madre.
Poco a poco fui evolucionando en mi estilo, con la ayuda ya no solo de conocer gente, ir a exposiciones o de viajar; sino sobre todo de estudiar Historia del Arte, que es de donde viene principalmente mi inspiración. El surrealismo de Dali, René Magritte, Max Ernst, más que del propio street art. Ahora mismo estoy haciendo unas interpretaciones en cuadros grandes sobre el Jardín de las Delicias, del Bosco que me encanta.
Yo creo que los dos aprendizajes, tanto el de la calle como el académico es lo que ha definido mi estilo actual. Ha sido un camino lento y una evolución orgánica hasta que hoy en día cuento con un estudio de unos 1000m² donde trabajamos 25 personas.

¿Tienes alguna obra tuya fetiche?
Kaos Temple, porque fue la primera vez que intervenía una iglesia y fue lo más mediático. A raíz de eso fue un antes y un después en mi carrera.

Como artista urbano cuentas con algunas intervenciones en espacios rurales. ¿Cómo encajas este dualismo?
Creo que justo destaca más y es un contraste maravilloso. En Bombay desarrollé una serie de elementos nuevos para el entorno rural. Si no hay muros o si no hay nada se me ocurrió hacer una especie de señales, que no simbolizaban y no señalaban nada, eran simplemente como elementos icónicos, geométricos y multicolores que intentaban transmitir positivismo a esos espacios. Cuando me puse a colocarlas la gente me veía y se preguntaban el qué coño hacía un chaval ahí en Bombay, en un gueto de la ostia poniendo señales. Y sorprendentemente se pusieron a ayudarme sin importarles su significado. De ahí nace justo mi interés. No solo por intervenir grandes urbes, sino también los entornos rurales.

¿Eres más de improvisar o seguir bocetos?
Algunas veces tengo que seguir un boceto, aunque siempre lo cambio. Lo que suelo hacer es marcar con un extensor y desde una grúa me alejo. De esta forma voy marcando un poco las figuras principales y según evolucionan las voy llenando de colores. Y así voy haciendo las capas sucesivas hasta que que llego al punto que quiero y lo finalizo. Por norma general me suele gustar improvisar. Suelo tener alguna referencia con la que hacer la composición pero suelo improvisar.

¿Cómo encajas tu arte en las distintas culturas?
Depende la cultura y las normativas del país. Por ejemplo, en las dos veces que he ido a Rusia me han tenido que chequear los bocetos y pasaron cosas bastante curiosas. En una de ellas hice como a un chico y a una chica bailando alrededor de un árbol, encima de una cabeza. Empezaron a decirme que quitara los genitales y los pechos. Total que al final fueron dos chicos trans bailando alrededor de un árbol. Justo la propaganda homosexual que tienen prohibida. La idea al final se reforzó a lo que no querían que hiciera. Lo que ellos me quitaron fue la idea que yo reforcé.
En Ecuador, el país se volvió loco con un mural en el que pinté a una mujer cuyo sombrero era un Pikachu. Mi intervención hacia referencia a una batalla que hubo. Pero yo no quería retratar esa batalla. Por la malinformación, de repente se volvieron todos locos con que si era un atentado contra el país. Se hizo viral. Hicieron muchos memes y me pareció brutal porque se crearon como creaciones nuevas. La embajada de España en Ecuador estaba living con todo lo que pasó. Fue todo muy loco. Al final fue muy positivo.
Y muchas más cosas locas he vivido. Te daría risa ver como en EEUU, el país de las libertades, hay muchas cosas que no se pueden hacer, como que si esto tiene paquete, que si tiene tetas… Al final no hay un país totalmente libre, siempre hay restricciones. Por eso en algunos casos tengo que hacer bocetos porque me tienen que dar el visto bueno las Instituciones. Pero luego al final hago lo que quiero. Tengo un poco de cuidado dependiendo qué sitios. Mi mensaje y mi obra no cambia y me gusta que eso llegue a determinadas culturas y genere ciertos debates.

Para nosotros que estamos en un centro penitenciario, es importante saber que las personas a veces comenten fallos, que cualquiera puede cometerlos y que no todo es perfecto. ¿Has tenido algún altibajo a lo largo de tu vida?
Yo creo que todo lo que vive una persona a lo largo de su vida es lo que le hace ser como es. Ha habido momentos donde he estado detenido en calabozos y creo que eso ha hecho que sea como soy ahora. Me ha servido para tener cierta responsabilidad, me ha puesto en mi sitio, ya que ahora lo que hago sí que está centrado en el marco de la ley porque no me apetece volver a lo otro. Al final todo te define como persona. Me siento muy bien como soy y con lo que quiero transmitir al mundo. Todos los pasos que he dado han sido por algo, incluso los malos. A mi me ha nutrido en cierto modo. Por eso ese tiempo que vosotros estáis ahí dentro os hace valorar la vida de otra forma. Después de viajar tanto y ver mucho, puedo decir que soy feliz de valorar lo que tengo. Si tú estas toda tu vida en el mismo sitio no eres capaz de valorar las maravillas que tienes al lado. Seguramente ahora vosotros valoráis muchas cosas del día a día. Viajando o estando en calabozos yo me he dado cuenta. Como a sentir más las cosas, a tener otra perspectiva de la vida. Yo creo que es super positivo.

Con los colores que tu usas pretendes transmitir unas emociones. ¿Qué transmitirías con tu arte a gente que esta dentro de un centro penitenciario?
Bueno, a ver, mi trabajo a priori es como happy por los colores, pero habla de temas bastante profundos muchas veces. De la falsa libertad del capitalismo, del existencialismo de la identidad, del amor, de las cosas universales. La idea es que hagan más lecturas. No solo la primera, de color, sino que hay muchas más. Viendo la evolución de mi obra entiendes más todos esos temas y no sé, creo que sobre todo trabajo mucho el símbolo. Hago muchos personajes que son jaulas en sí mismos con pájaros alrededor, fuera en libertad. A veces pienso que es un poco loco, que se está igual de encerrado en la inmensidad cuando no ves una pared, como por ejemplo el universo o la inmensidad. Al final estás igual de encerrado como si estuvieras en una jaula, porque no tienes ninguna referencia de dónde acaba. Esto es un poco existencialista y surrealista, pero va por ahí. Entonces como que, de alguna manera, busquemos dentro de nosotros la libertad y nuestra propia libertad. Las normas y el sistema al fin y al cabo, también nos hacen estar dentro de una jaula. Es un debate muy largo, pero justo este tipo de símbolos sí que me encantaría que lo sintieran los reclusos.

¿Has hecho algo en blanco y negro alguna vez?
Hice una colaboración con Jhonnie Walker, y aunque normalmente no lo haría, me hizo gracia. La botella es blanca y la tinta negra está hecha con la polución de las ciudades. Convertir algo negativo en arte me hacía gracia.

¿Algo de lo que estés orgulloso?
Lo más orgulloso que me siento es de todos los colegios que hoy en día me escriben y que trabajan sobre mi obra. Al final es inspirar nuevas generaciones y destacaría dentro de todo esto nuestra última visita a Miami en la cual nos han dado el International Colour Day (día oficial del color) para la Fundación, el cual es el 1 de diciembre y donde se celebran muchos eventos en los colegios de Miami. Espero que pase en más sitios del mundo.

¿Hacia dónde evoluciona Okuda?
Ahora me interesa mucho el mundo virtual y no centrarme solamente en la pintura. Estamos haciendo un videojuego con la idea de valorar a los nuevos héroes.
Conocí a una niña de 7 años en coma, que salió al mes y se quedó tetrapléjica. La vitalidad que tiene esa niña es asombrosa. Al final vamos a hacer un videojuego donde sea la superheroína. Me gustan los sectores más desfavorecidos y que a priori no son de éxito y realzarlas. Creo que es un mensaje muy bonito y esa es la idea del videojuego.


<strong>1. Ventana al universo</strong>

La capacidad de encontrar la comunicación entre los sueños y la realidad.

<strong>2. Piel multicolor</strong>

La multiculturalidad y diferencias entre los seres humanos. La diversidad

<strong>3. Paloma</strong>

La capacidad de volar para cambiar de entorno y estimular la creatividad, y así la vida.

<strong>4. Estrella del caos</strong>

No hay un rumbo marcado. Depende de cada uno elegir sus opciones personales.

<strong>5. Arcoíris</strong>

Los colores representan lo universal, la multiculturalidad, el optimismo y la energía positiva.

<strong>6. Musas</strong>

Representan a la gente cercana, el gusto por lo puro. Lo auténtico, aunque a veces sea imperfecto para algunos. Mujeres que representan a las personas que las aman y las desean como son, sin necesidad de cambiar para gustar.

<strong>7. Calaveras</strong>

Intentan transmitir una visión mas amplia de la muerte. Compartir el abanico de posibilidades que ofrecen todas las culturas respecto a la muerte y sus distintas maneras de despedir a los muertos y celebrar la vida.

<strong>8. Jaula / Cabeza</strong>

Representa el existencialismo como reflexión última e inevitable, tanto desde la clausura como desde la libertad.

<strong>9. Guardianes del alma</strong>

Son reflejos de las personas en distintas escalas. Sirven para equilibrar la fragilidad que hay en cada uno de nosotros y nos ayudan en los momentos de debilidad sin que nos demos cuenta.

<strong>10. Piel de ladrillos</strong>

Simbolizan el conflicto de la actividad humana y la naturaleza.

<strong>11. Once</strong>

Número fetiche de Okuda.