Culpamos a la droga de nuestras liadas porque nos funciona: “no se lo tengas en cuenta, está pasadísimo”. Hay quien se excusa después de agredir, “perdóname, no era yo”, e incluso quien se pone ciego para envalentonarse y hacer más daño. Sea como sea, se intentará que sirva de atenuante en el juicio con sus señorías.
Pero ¿quién dice que eres menos tú cuando vas drogado?, porque es posible que seas incluso más tú, sin el funcionamiento activo del sistema inhibitorio conductual. O sea sin filtros, más genuino, explotando emocionalmente todo aquello que te fuiste tragando para evitar conflictos, o que la gente se fuera de tu lado.
La droga no te posee como un espíritu ajeno, sino propio y cualquiera que te conozca realmente a fondo, sabe que así también eres tú. Y tú también lo sabes, aunque te cueste reconocerlo.
«Y la frustración sube, y el miedo, la angustia, la ansiedad y con ello… las ganas de no sentir de disociar, de consumir, porque sabes que te funciona.»
Porque la droga sirve sobre todo para evadirse de uno mismo, para desconectarse de la realidad presente. Nos permite disociar, vamos, no sentir todo aquello que se mueve en nuestro interior. Adormece nuestros mecanismos de alarma para que podamos poner al mal tiempo buena cara y hacer como que todo va bien. Podemos irnos de fiesta aunque nos hayan roto el corazón, echarnos unas risas con gente que no soportamos, ganar la noche al sueño y perder la vergüenza para acercarnos a quien nos gusta, o a quien nos da miedo. Podemos huir de la soledad que nos rompe y llenar el vacío, aunque cada vez sea más grande, porque ese será un problema de nuestro yo del futuro, ¿no?
Porque la droga no es el problema en el presente, “colocado estás bien”, sólo está presente en el problema a medida que giras a su alrededor. Porque al principio, hace que puedas escapar de conflictos sin que ello suponga para ti frustración, como si nada fuera contigo. Pero claro, si haces eso, los problemas cada vez son más grandes y tú cada vez tienes menos capacidad de enfrentarte a ellos; y la frustración sube, y el miedo, la angustia, la ansiedad y con ello las ganas de no sentir, de disoc
Y entonces, ¿qué hacer?
Pues poco a poco:
Ver que detrás del boicot estabas tú mismo,
tú mismo con tu mecanismo
Párate a observar y coge perspectiva
Empieza a pensar desde dónde te miras
No te avergüences JAMAS de tus heridas
Son señal de que sobreviviste a las embestidas
Hoy eres lo que eres a pesar del dolor, prisionero
Ningún mar en calma hizo experto al marinero.
Une tus trozos de rompecabezas con sumo cuidado
No sabemos ni por asomo cuál será el resultado
Emoción significa movimiento hacia ¡presto presto!
Disociar, pisar acelerador con el freno de mano puesto.
Fuerzas contrapuestas en ambas direcciones
Aprendiendo a identificar más que sensaciones
A escuchar, traducir
Brújula de tu existir.
Afrontar la vida sin aditivos, sin edulcorante
A veces parece imposible, extenuante
Ahí a lo loco a hostias con la realidad
Abriendo a cada paso nueva oportunidad.
Se amable con las versiones antiguas de ti mismo
No sabían lo que sabes ahora, tras el abismo.
Por:PATRICIA
Doctora en Psicología Clínica
Fundación Atenea G.I.D
