Nunca antes se había celebrado un evento así. El 14 de julio el C.P. Soto del Real hizo historia después de sus 25 años de vida. Mira que en este sitio se oyen gritos, pero nunca se oyó uno como el que salió de las gargantas de todos los que allí se encontraban, ya fuera encima del escenario o como espectadores. Y decía así: “Estamos aquí y el momento es ahora. No nos escondemos, ni queremos ser de otra manera, y no tenemos miedo a hablar, sentir, hacer o decir lo que somos”. Y se grita esto porque el mundo es más hostil para los que son distintos. Por primera vez en un centro penitenciario español, se ha creado un grupo de apoyo para internos LGTBQ+. Formado por internos y apoyado por el Centro y por funcionarios.

Para el que no se aclare con las siglas: LGTBQ+ significa lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, queer y el “+” es para abrirlo a toda persona que se defina de una manera distinta, y que también está acogida bajo este paraguas. Larga vida a Rejas Rosas.

JOSÉ MANUEL DOMINGUEZ

Redactor de Ecos de Soto.

Fotos: Daniel Fortesque.


Crónica

Jueves 14 de julio, hace un calor abrasador, nervios a flor de piel. Dos ensayos generales, risas, vestidos varios, una maleta camino del Sociocultural llena de plataformas, lentejuelas y color.

Veintidós personas frente a los espejos de su celda repasando lo que en pocas horas se va a convertir en un evento que ni por asomo pensábamos iba a trascender de la forma en la que lo hizo.

Y todo esto, porque hacía unos meses nos juntábamos un grupo de apenas 12 personas para charlas con el actor y director de cine Jorge Muriel, donde intercambiamos vivencias sobre los afectos de las personas que se encuentran dentro de prisión con el objetivo de servir de inspiración para su próxima película.

A partir de ahí nace de una manera natural la unión entre varias personas del colectivo LGTBIQA+ para servirse de apoyo en su día a día aquí dentro.

Tras varios encuentros, y con la colaboración de la Fundación 26 de Diciembre; recurso externo indispensable en contacto con la realidad social de este colectivo, comenzamos con la preparación del evento para presentar al grupo “Rejas Rosas”, nombre que entre todos los participantes se elige tras varias ideas previas, y cargado de simbología, acompañado del logo creado por un artista del centro.

Secretario General, Diputado de la Comunidad de Madrid, Coordinadora del Área de Tratamiento y un salón de actos a rebosar de espectadores, nos ponen aún más los nervios de punta, todo eso, unido a la prensa esperando a entrevistarnos y a los protagonistas de la tarde en un aula de la escuela como camerino improvisado, nos hace tomar conciencia de que el esfuerzo de todos estos días tiene que merecer la pena.

Y efectivamente, así es. El acto sobrepasa con creces los ensayos previos, y la participación de todas las personas que intervienen así lo constatan.

Comienza con la presentación de Bea, muy emotiva; y a continuación el Director para constatar que esta institución está comprometida con esta causa que desde aquí se quiere impulsar. Continua el pregón que leen varias personas, magnífico, le siguen cinco hombres y una mujer que abren su corazón de forma muy generosa y muy valiente para explicar testimonios de parte de sus historias de vida, eso, fue “oro”. Gracias una vez más.

Bailaor flamenco que nos regala un espectáculo digno de una tarde de teatro en Gran Vía, para a continuación… las estrellas de la tarde, espectáculo “Slo Mo”, cinco minutos de baile y coreografía que ponen el colofón a este acto.

Ana finaliza con mensajes dirigidos tanto a personalidades asistentes como al grupo, cerrando el acto junto con un vídeo con el logo digitalizado y música de la banda sonora de la serie “Veneno”, haciendo un guiño al personaje icónico que vivió también en prisión, en una España bien diferente.

Nueve de la noche, apenas ha bajado el termómetro 4 grados, nos vamos y nos despedimos con la emoción de haber contribuido a abrir un camino y a haber vivido un momento muy especial profesional y personal.
Un camino innovador, valiente y consecuente como respuesta a una necesidad emergente que a día de hoy tiene que estar presente en todos los centros penitenciarios.
Gracias “Rejas Rosas”

BEATRIZ Y ANA.

Trabajadoras Sociales del C.P. Madrid-V.